droga 'hipnotiza' a víctimas para q cooperen con asaltantes

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Carina II
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droga 'hipnotiza' a víctimas para q cooperen con asaltantes

Notapor Carina II » Jue Mar 21, 2013 3:08 pm

A cuidarse... ya de esto se había hablado antes en el foro:

http://www.elmundo.es/america/2013/03/1 ... 15926.html





COLOMBIA | Se administra por diversas vías
Una droga 'hipnotiza' a las víctimas para que cooperen con sus asaltantes

Salud Hernández-Mora | Bogotá

Actualizado martes 12/03/2013 14:34 horas


La semilla del Borrachero, un arbusto de aspecto inofensivo que crece silvestre en los campos, es la base para una droga que los ladrones utilizan para robar o abusar de sus víctimas sin recurrir a la violencia. Las autoridades están preocupadas porque el año pasado una media de tres personas al día fueron asaltadas con ese método en Bogotá y otras ciudades colombianas. En la capital, fueron denunciados 559 casos.

Una dosis de escopolamina, como se bautizó a la mezcla, hipnotiza a las personas en minutos, les vuelve esclavos de los delincuentes, unos corderos que entregan o hacen cualquier cosa que les pidan. Cuando pasa el efecto, no recuerdan nada.

Una fuente del Instituto de Medicina legal le informó a ELMUNDO.es que las benzodiacepinas -antidepresivos y medicamentos para el sueño- vienen sustituyendo a la mata en mayores proporciones. Pueden echarla a una bebida, impregnarla en un papel o soplarla.

El ataque 'silencioso'

Una vez surte el efecto, la víctima hace lo que le pidan con buen talante, como si conociera a sus asaltantes de toda la vida. ELMUNDO.es ha conocido varios casos, como el de un empresario que hace unos días en Bogotá sufrió ese ataque silencioso en un café. El algún momento bebió algo y después condujo a los delincuentes en su propio coche a su domicilio, les abrió la caja fuerte y les dio todo lo que tenía. Pero al día siguiente fue incapaz de acordarse de nada. Él tuvo suerte ya que hay quienes terminan hospitalizados o con secuelas para toda la vida por la dosis tan alta que les aplicaron.

De los 1.186 casos que la Policía conoció en el 2012, en la inmensa mayoría -484- los delincuentes se limitaron a quitarles a sus víctimas lo que llevaban encima o hacerles sacar dinero de los cajeros con todas las tarjetas de crédito, mientras que a 124 les condujeron a sus domicilios para apoderarse de sus pertenencias. También lo usan con el fin de robar vehículos y para secuestrar, aunque es menos común.

La policía recomienda ser muy prudentes, sobre todo cuando la gente sale de fiesta, más en estos tiempos en que Colombia se ha convertido en importante destino de inversión extranjera, puesto que buena parte de quienes caen con la escopolamina son hombres que acuden solos a los bares para ligar.

Las cifras oficiales suelen estar muy por debajo de las reales ya que un indeterminado número de víctimas no denuncia.

La escopolamina llegó a Colombia de la mano de los hippies, en la década de los 60, junto a otras drogas como la marihuana. Ellos la empleaban para 'colocarse' pero los delincuentes hallaron en la planta, tratada con sustancias, una manera fácil para violar y robar. Y ya fue en los noventa que comenzaron a sustituir el Borrachero por los fármacos de uso psiquiátrico más baratos y fáciles de obtener.
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victorinux
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Notapor victorinux » Jue Mar 21, 2013 6:50 pm

¿Otra vez el tema de la "burundanga" (escopalamina)?
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Ecologista3.1
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Notapor Ecologista3.1 » Jue Mar 21, 2013 7:25 pm

no joda, por ahi hipnotizan a cualquiera sin necesidad de ninguna droga ni nada por el estilo, algo asi como esto:

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victorinux
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Notapor victorinux » Jue Mar 21, 2013 7:33 pm

¿Qué te pasó "Ecologista3.1", te volviste loco? :lol:
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LocoMan
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Notapor LocoMan » Jue Mar 21, 2013 8:39 pm

De hecho no es tan fuera de tópico el post de ecologista... el año pasado metieron presas a unas mujeres que eran conocidas como las "reinas de la burundanga" en Medellín.. básicamente seducían a sus victimas y luego usaban escolopamina de distintas formas para poder atracarlos... una de ellas según dicen por ahí era que se la untaban en los pezones y luego se los llevaban a la cama.

La escolopamina (burundanga en cristiano) si existe y si tiene los efectos que dicen de anular la voluntad de la víctima, aunque para que eso pase tiene que ser una dosis precisa, el efecto más común debido a la dosis aplicada es poner a dormir a la gente, aunque dosis mayores pueden causar parálisis e incluso muerte (de hecho, la toxina del pez globo, altamente venenoso, es muy parecida y funciona paralizando los musculos de la víctima, entre esos los de la respiración).

Lo que si no es cierto es eso de que le pueden dar a uno un papelito rociado con burundanga y que inmediatamente se pierda la voluntad. La escolopamina no entra de manera suficiente por vía cutanea, para que tenga algun efecto debe ser aspirada, bebida o inyectada. Algunas formas que se ha usado para cometer crímenes es colocandola en la bebida (al igual que otras drogas) o echandola en spray a la cara de la persona (por ejemplo, personas que dan muestras de perfume).

av3d
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Notapor av3d » Jue Mar 21, 2013 10:48 pm

victorinux escribió:¿Qué te pasó "Ecologista3.1", te volviste loco? :lol:


el como que quiere algo con Carina y no sabe expresarlo, es el segundo tema en donde mete una pechugona saboteandole la cosa seria a la compatriota.

Como dice el buen estretaga del amor...del odio al amor hay solo un paso. Miren al ecologista pues.
"Le pido a Dios que ese amor que se expresa con tanto ímpetu en la Navidad nos acompañe durante todo el venidero año", Hugo Chávez Frías.

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Carina II
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Notapor Carina II » Lun Oct 21, 2013 6:38 am

Esto es peor que una pistola:
"esta droga, no se usa solo en bebidas, también en spray con altas dosis tanto de escopolamina como de benzodeazepina".


http://www.ultimasnoticias.com.ve/notic ... enta-.aspx

SUCESOS | 20/10/2013 06:31:00 p.m.

Maracucha violada y drogada con burundanga cuenta su historia
Ser víctima de un secuestro y violación es una experiencia traumática. Es el caso de una joven de 25 años de Maracaibo, que fue drogada con burundanga, antes de ser violada por un grupo de hombres

Muchas víctimas no denuncian (Créditos: Natalia Galvis Catarí ) ÚN.- Ser víctima de un secuestro y violación es una experiencia traumática. Es el caso de una joven de 25 años de Maracaibo, que fue drogada con burundanga, antes de ser violada por un grupo de hombres y contó su experiencia a Panorama.

“Es que al despertar empieza a imaginarse todo. Y eso la desespera”, cuenta la hermana de la víctima, quien, traumatizada, se niega a denunciar la violación. "Podría decirte que las denuncias por ataque con burundanga son casi nulas, no alcanza el 1% entre los casos tratados en la subdelegación", calcula Gustavo Hernández, jefe del Cicpc Subdelegación Maracaibo al rotativo regional.

La joven de 25 años y de profesión enfermera, enfrentó esta situación mientras se dirigía al trabajo. Luego de haber sido drogada con burundanga (compuesto resultante de la mezcla de escopolamina y benzodeazepinas o barbitúricos con fuertes propiedades sedantes, que suprimen la voluntad de la víctima) fue violada y dejada en la puerta de la clínica donde trabaja.

Así lo reseña el diario zuliano:


La imagen blanca y borrosa es lo único que Yessica (nombre ficticio), de 25 años, puede distinguir. Trata de explayar sus ojos pero aún le cuesta. Apenas puede ver el techo de la habitación 2-8, en una pequeña clínica marabina. La inmovilidad de sus brazos le permite descubrir que está atada a una desvencijada cama, una en la que se encuentra acostada desde hace 72 horas bajo los efectos de calmantes, pero ella ya no sabe cuánto tiempo lleva ahí.

Al observar a su derecha aprecia cómo la fina manguera que se desprende de una botella de solución llega directo a un yerco que tiene incrustado en la parte interior de su antebrazo. Ahí recuerda, nuevamente, que está en un centro médico, pero esta vez como paciente, no como la enfermera que es, desde hace tres años.

Perturbada por el esfuerzo que hace su memoria para recordar y, más aún, por lo que logra rescatar después del intento, rompe en llanto. Su hermana, Yohanna, llama de inmediato a la enfermera de guardia para que intenten calmarla con otra dosis, pero la mujer, con un gesto de compasión — poco común en el gremio, a juicio de muchos— se niega: “Hay que dejar que despierte, no se le pueden poner más calmantes”.

“Es que al despertar empieza a imaginarse todo. Y eso la desespera”, dice la hermana de Yessica, con tono de súplica, con los ojos inundados de lágrimas, unas que se resiste a dejar salir, mientras se debate entre una mezcla de tristeza, dolor e impotencia. No es para menos. Tres días antes, Yessica salió, a las 6:15 de la mañana, rumbo a su trabajo como enfermera de hospitalización de un hospital marabino. Tomaría un carro “por puesto” en la Circunvalación 2 que la dejaría en el punto en el que usaría otro transporte público para llegar a su sitio de trabajo, para cumplir la primera jornada del día, pues la segunda le tocaría a las 3:00 de la tarde en esa misma clínica en la que ahora se encontraba internada. Pero nunca llegó a ninguno de los dos lugares.

Luego de darle un beso, amorosa y jovial como siempre, a su mamá, Yessica se despidió hasta las 10:00 de la noche, hora en la que acostumbraba a llegar cuando le tocaba una doble jornada de servicio. “Ese día tendría guardia hasta la noche y llegaría a la casa, de nuevo, como a las 10:00. Todo parecía transcurrir sin novedad, normal como cada mañana cuando se iba a trabajar. Lo que nos pareció raro fue que durante todo el día no se comunicara con nadie de la familia, ni siquiera con mi mamá. Imaginamos que estaba muy full. Su trabajo es estresante, sobre todo en el hospital”, recuerda Yohanna, aún incrédula de que esto esté pasando a su familia: Yessica fue raptada, drogada con burundanga, violada y dejada tirada en el frente de la clínica en la que trabajaba.

La burundanga resulta de la suma de dos sustancias: la escopolamina y la benzodeazepinas o barbitúricos cuyas propiedades sedantes tienen el poder de suprimir la voluntad de la persona. La escopolamina es un alcaloide que se obtiene de un árbol nativo de las regiones subtropicales de Suramérica, denominado Brugmansia o Belladona. En Colombia se le conoce como “cacao sabanero” o “borrachero”, en Venezuela como “campanita”, mientras que en Ecuador, Chile y Argentina la reconocen como “floripondio”.

Conociendo los efectos de esta poderosa y tan usada sustancia por violadores, atracadores y secuestradores, a propósito de los casos sonados y de los conocimientos que ella misma tiene en medicina, Yessica salió de su casa esa mañana sin pensar que podía ser víctima de la famosa droga que anula la voluntad. De aquel día, la joven enfermera solo recuerda que al montarse en el “por puesto” sintió la opresión de un pañuelo húmedo en su cara, colocado por uno de los dos pasajeros que iba en la parte trasera del vehículo. La próxima vez que estuvo consciente fue cuando despertó, casi 15 horas después, en la sala de emergencias de la clínica.

“Los vigilantes observaron cuando, a las 10:30 de la noche, la bajaban a empujones de la parte trasera de un carro pequeño, que tenía letrero de taxi, pero no pudieron identificar la línea. El carro salió a alta velocidad. Por verla vestida con el uniforme, los vigilantes imaginaron que se trataba de una enfermera y se acercaron a prestarle ayuda, ellos cuentan que ella estaba muy desorientada, inconsciente. Golpeada. La reconocieron y pidieron auxilio al personal de guardia”, relata Yohanna, ahora sin poder contener las lágrimas.

Mientras transcurrían las horas de infierno para Yessica, también sucedía lo mismo con la familia. Una llamada desde la clínica, a las 5:00 de la tarde de aquel fatídico día, alertó a la mamá que algo pasaba con la menor de sus cuatro hijos. “La compañera de trabajo a quien ella le recibiría la guardia, a las 3:00 de la tarde, llamó a la casa para preguntar por ella, pues aún no había llegado a su lugar de trabajo y ya hacían dos horas que le tocaba recibir el turno. Ahí mi madre confirmó que sus presentimientos eran ciertos. Yessica casi siempre escribía o llamaba cuando llegaba al hospital y nunca lo hizo”, rememora Yohanna, con los resultados toxicológicos en la mano, cuyos índices mostraban: Determinación de escopolamina: Positivo.

Mientras acaricia el doblez de la hoja de papel y pierde su mirada fija hacia la ventana de la habitación, Yohanna comenta: “La idea de hacerle el examen fue del médico de guardia, por si acaso íbamos a formular la denuncia. Nosotros queremos, pero en los pocos momentos que hemos podido tener contacto con ella y se lo decimos, se niega. Solo puede llorar porque se siente perturbada al saber que bajo los efectos de esa droga estuvo bajo el dominio de los tipos que se la llevaron y por eso le hicieron todo lo que vivió, aunque ella no lo recuerde con precisión”.

A la negativa de denunciar de Yessica hace referencia el comisario Gustavo Hernández, jefe del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), subdelegación Maracaibo. “En muchos casos, las mujeres no denuncian, precisamente porque son violadas y predominan el temor y la vergüenza. Podría decirte que las denuncias por ataque con burundanga son casi nulas, no alcanza el 1% entre los casos tratados en la subdelegación”, calcula el funcionario.

Hernández refiere que no solo las mujeres son abordadas con estas sustancias para hacerlas víctimas de actos delictivos. También hombres han caído en las redes de los efectos de la “campanita”. “Hemos tenido casos de hombres que llegan disfrazando robos de carros u otras pertenencias y en medio de las investigaciones nos hemos dado cuenta de que han salido con damas de compañías que los han dopado al echarles burundanga en la bebida y los han dejado sin nada en los moteles de la ciudad. Al llegar a ese punto, los caballeros prefieren detener la denuncia”.

Los efectos en el cuerpo, representados por amnesia y conversión autómata, duran, aproximadamente, 12 horas, explica la farmaceuta Bernice Hernández, experta profesional del laboratorio de toxicología del Cicpc-Maracaibo. “En muchos casos, cuando las víctimas llegan acá, ya el efecto les ha pasado y los resultados, obviamente, resultan negativos. Cuando la persona tiene la voluntad de asistir al centro asistencial es porque ya está pasando el efecto”.

La amnesia, los mareos, el vómito, la taquicardia, la miosis (contracción de la pupila del ojo), midriasis (aumento del diámetro o la dilatación de la pupila) son algunas de las secuelas momentáneas que deja en el cuerpo la sustancia, según explica la experta, quien asegura que las mujeres son más propensas a ser víctimas de los ataques con este tipo de sustancias.

“Salimos a la calle con tacones altos, las carteras full y tenemos menos posibilidad de defendernos ante un ataque. Además, esta droga, no se usa solo en bebidas, también en spray con altas dosis tanto de escopolamina como de benzodeazepina. Todavía, científicamente, no se ha podido comprobar que la burundanga tenga efecto por contacto, a menos que sea preparado en un gel, bajo altas concentraciones”.

La funcionaria hace la acotación refiriéndose a los casos de denuncias relacionados con atracos bajo los supuestos efectos de esta sustancia, a través de la entrega de un panfleto en la calle, modus operandi utilizado en el centro de Maracaibo para realizar atracos a plena luz del día, según denuncias realizadas en los diferentes organismos de seguridad. “Tiene que ser que a ese papel le apliquen ese gel, y en ese caso la persona debe sentir la humedad en las manos, por lo que debe correr o pedir ayuda de inmediato. Es de esa forma la única opción de lograr dominar la voluntad de la víctima sin hacerla ingerir la droga, sin inyectarla y sin echarle el spray en la cara”, aclara Hernández.

Lamentablemente, Yessica no tuvo chance para defenderse, correr ni pedir auxilio. Y, a consecuencia de ello, permanece atada a aquella cama, pues con la misma manguera que observa desde el frasco de solución hacia su vena en el antebrazo, intentó suicidarse dos veces. Su familia aún se debate entre denunciar o hacer silencio y ayudar a la joven a superar el trauma; mientras que el Cicpc recomienda denunciar y, más que eso, a ser precavidos en el andar. “Tanto hombres como mujeres pueden ser víctimas, por eso es recomendable tomar medidas: no descuidar vasos en discotecas, apartarse de personas con actitud sospechosa y ser prevenidos. Nadie está exento, a cualquiera, puede pasar”, advierte la profesional de toxicología. Lo ideal es prevenir para no ser víctimas bajo el efecto de la burundanga, la ladrona de la voluntad.


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Carina II
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Notapor Carina II » Vie Nov 22, 2013 8:09 am

http://www.jornada.unam.mx/2013/11/22/mundo/031n1mun

Hasta el 31 de agosto de este año se cuentan 354 estimulantes anfetamínicos sin identificar

La ONU alerta a AL sobre nuevas sustancias sicoactivas y sus secuelas
Ap y Afp

Periódico La Jornada
Viernes 22 de noviembre de 2013, p. 31
Washington, 21 de noviembre.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) alertó a América Latina sobre el surgimiento de nuevas sustancias sicoactivas en la región, sus graves secuelas y la necesidad de mecanismos de detección y programas de prevención.

“En América Latina el problema todavía no es significativo, así que estamos a tiempo de hacer prevención y de capacitar a las organismos policiales. La prevención y difusión no son tan costosos”, dijo a Ap el coordinador para América Latina del programa específico creado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Juan Carlos Araneda.

Explicó que su trabajo es explicar a los gobiernos latinoamericanos en qué consiste el problema y exhortarlos a crear mecanismos para identificar estas sustancias y prohibirlas rápidamente.

Araneda mencionó a Colombia como uno de los países que mejor respuesta ha dado, pues creó un sistema de alerta temprana tan pronto decomisó una de estas nuevas sustancias, que ya también se encontraron en Brasil, Chile y Costa Rica.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil prohibió en 2011 el uso de la mefedrona –conocida popularmente como miau miau– a pedido de la Policía Federal como una forma de impedir su entrada al país.

Muchas de estas sustancias son comercializadas libremente –incluso por Internet– como drogas legales porque no están proscritas por las autoridades nacionales ni por las convenciones antinarcóticos de la ONU, a pesar de que pueden resultar mortales y provocan conductas violentas.

Naciones Unidas dijo en junio que estas sustancias “presentan retos insospechados a la salud pública” no sólo por la velocidad con que aparecen, sino porque al no haber sido probadas previamente para el consumo humano pueden resultar aún más peligrosas que las drogas tradicionales.

“Ante el espectro casi infinito para alterar la estructura química de las nuevas sustancias sicoactivas, las nuevas fórmulas llevan la delantera a los esfuerzos para imponer un control internacional”, explicó el programa de Naciones Unidas en su informe anual.

La ONU contabilizó hasta el 31 de agosto de 2013 un total de 354 estimulantes anfetamínicos sin identificar, cifra que superó por primera vez en la historia las 234 sustancias prohibidas por la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes y por el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971.

Las sustancias son conocidas popularmente como “drogas de diseño”, “euforizantes legales”, “hierbas euforizantes”, “sales de baño”, “productos químicos de investigación” y “reactivos de laboratorio”, pero se agrupan en siete categorías químicas: cannabinoides sintéticos, catinonas sintéticas, ketamina, fenetilaminas, piperazinas y sustancias de origen vegetal.

Con la intención de uniformar la nomenclatura de un fenómeno de tan reciente data, el programa de Naciones Unidas decidió denominar como “nuevas sustancias sicoactivas” estos compuestos químicos, pese a que algunos fueron sintetizados por primera vez hace 40 años
.

Nelson Santos, subdirector de ciencias forenses de la agencia estadunidense antidrogas DEA, señaló que la dependencia debió crear en 2011 un departamento dedicado exclusivamente a la identificación de estos compuestos, de los cuales llegan a detectar hasta cinco nuevos cada semana.

Por otra parte, trascendió que el gobierno de Uruguay permitirá la plantación y comercialización de cannabis hasta con 5 por ciento de sicoactivo, de aprobarse la ley que legaliza el mercado de la mariguana en ese país.
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Notapor Genius1810 » Vie Nov 22, 2013 8:13 am

Lamentablemente es cierto. Un familiar de una compañera de trabajo, recibió "un folleto" y luego de eso no recuerda nada. Le abrió la puerta y robó en su casa, sin que ella se percatara de nada.
Hay que abstenerse de recibir folletos, especialmente de aquellos de perfumes, provistos de personas desconocidas, en los alrededores de los bancos.
También hay que prestar atención en los restaurantes, tascas y sitios similares.
«No podemos optar entre vencer o morir, necesario es vencer» José Felix Ribas
“Derrotemos la cultura de la guerra y sigamos fortaleciendo la cultura de la paz” Hugo Chávez

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Notapor Carina II » Mié Ene 29, 2014 5:41 am

http://www.ultimasnoticias.com.ve/notic ... bados.aspx

Sucesos | 28/01/2014 10:21:00 p.m.

Estudiantes de la Ucab fueron drogados y robados

Los jóvenes, quienes son menores de edad, fueron abordados por cuatro mujeres, rociados con "burundanga" y posteriormente despojados de sus pertenencias

ÚN.- Tres estudiantes de la escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello, fueron drogados y robados mientras se encontraban en el estacionamiento de la casa de estudios.

Los jóvenes, quienes son menores de edad, fueron abordados por cuatro mujeres, rociados con "burundanga" y posteriormente despojados de sus pertenencias, reseñó el portal web de Globovisión.

Según relató una de los familiares de las víctimas no fueron secuestrados porque no poseían vehículos; las autoridades universitarias aún no se han pronunciado sobre el hecho pero las cámaras de seguridad de la Ucab habían captado el hecho.


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Notapor Carina II » Lun May 23, 2016 6:38 pm

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/ ... lamina_mrc


De Argentina a México: el invisible y descontrolado uso de "drogas de la violación" en América Latina

Martin Riepl
BBC Mundo


20 mayo 2016



Podemos llamarla Cristina, pero también podría ser Andrea o Isabel. Esta historia comienza con una mujer despertando desnuda al filo de la cama de un hotel al que no recuerda haber entrado. La drogaron en una fiesta y su memoria es una nube oscura.

El único recuerdo que le queda de la noche anterior es su propio cuerpo, en el que todavía son visibles las huellas de la violación.

El drama de esta mujer, que muchas veces es apenas una adolescente, es cada vez más común de un extremo al otro de América Latina.


"Cuando empecé en 2003, las violaciones usando drogas eran raras. Hoy son muy frecuentes. Es muy fácil conseguir estas sustancias", dice Maria Elena Leuzzi, presidenta de la ONG Ayuda a Víctimas de Violación, una organización que se ha convertido en un referente para las víctimas de abusos sexuales en Argentina.

Cada fin de semana Leuzzi asegura que suele recibir al menos cuatro llamadas de mujeres que describen la misma historia. Se divertían en un "boliche de barrio" o en una discoteca exclusiva de Buenos Aires y después no recuerdan nada.

Esta es la misma historia que se repite, una y otra vez, en toda América Latina.


"Sólo en Ciudad de México, más de 300 mujeres son violadas al año en completo estado de narcosis, y la cifra es cada vez mayor", asegura Laura Martínez, la presidenta de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (ADIVAC), la única institución civil que atiende los casos de violencia sexual en México.

Esta cifra coincide con el calculo que hace Carlos Díaz, toxicólogo con 20 años de experiencia en el laboratorio de química forense que pertenece a la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México.

"En promedio analizamos casi una denuncia por día (...) es notorio que el uso de sustancias que facilitan la violación va en aumento", señala. En la gran mayoría de casos las víctimas no llegan a los 25 años.

Díaz es también catedrático en el Instituto Tecnológico de Monterrey y advierte que existe "un catálogo cada vez más amplio de sustancias sicotrópicas" que se usan para cometer abusos sexuales.

El efecto que se busca en la víctima es siempre el mismo: quebrar su voluntad hasta convertirla en un juguete de su agresor. Un juguete que no tendrá memoria del ataque.

Al alcance de la mano

Lo primero que Cristina vio al despertar fue la alfombra roja del hotel. Le dolían los brazos y las piernas. Su ropa estaba a ambos lados de la cama. En una pequeña mesa, bajo una lámpara, un reloj marcaba la 1 de la tarde. 16 horas antes se había arreglado en la habitación de una amiga de la universidad para ir juntas a una fiesta.


Cristina recuerda que conoció a un muchacho con quien estuvo bailando salsa y luego se quedó conversando con él cerca de la barra. No sabe por qué le pidió a su amiga que se fuera.

Ya en 2010 la ONU advertía sobre el incremento alarmante de las "drogas de la violación" y la aparición de nuevas sustancias.

El informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) presentado aquel año consideró que estos delitos tienen una "evolución muy rápida" y que en muchos países los narcóticos usados para este fin se venden sin mayor control.

En el caso de Latinoamérica, las más utilizadas son las benzodiazepinas y pueden conseguirse con facilidad en cualquier farmacia.

Fue justamente benzodiacepina la droga que se encontró en los cuerpos de las turistas argentinas María José Coni y Marina Menegazzo, asesinadas en la ciudad costera de Montañita, en el oeste de Ecuador.


El hallazgo refuerza la teoría de sus familiares. Ellos están convencidos de que las jóvenes no fueron por voluntad propia a la casa de los acusados, sino que éstos las condujeron narcotizadas, aturdidas y sin ninguna capacidad de resistencia.

"Los violadores saben qué cantidades les permiten conseguir un estado de sedación y pérdida de memoria. Si se mezcla con alcohol el efecto se potencia", advierte Emilio Mencías, representante del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de España.

Las benzodiazepinas son drogas de efectos sedantes e hipnóticos que en dosis reducidas se recetan con frecuencia a pacientes que sufren de estrés, crisis nerviosas, somnolencia y ansiedad.

Aunque se suele necesitar una receta médica para conseguirla, los controles son muy fáciles de burlar. Para Mencías, basta con que uno acuda a un médico del sistema público y luego a uno del privado para conseguir dos prescripciones.

Según la ONU, en algunos países ni siquiera se exigen recetas y sus farmacias venden estos narcóticos a través de internet o por teléfono e incluso ofrecen envíos internacionales.

De la Burundanga al GHB

Sin saberlo, muchos debemos de haber visto las plantas de las que se extrae la burundanga, quizá la "droga de violación" más conocida en América Latina.

El estramonio, el floripondio y el toloache, de la familia de las solanáceas, crecen de manera silvestre en toda la región y no es raro hallar sus flores acampanadas en algún parque público.


El principio activo de la burundanga, llamada también "aliento del diablo", es la escopolamina.

Según el Departamento de Salud de los Estados Unidos este alcaloide provoca desorientación, alucinaciones, amnesia y en dosis elevadas resulta mortal. Sin embargo, a pesar de su peligrosa fama, esta droga se utiliza cada vez menos para agresiones sexuales.

"Esta sustancia hace que la víctima pierda la voluntad, pero también la puede volver agresiva. No es práctica para el delincuente, que prefiere otras drogas", dice Pilar Acosta, médico del hospital Santa Clara de Bogotá y vicepresidenta de la Asociación de Toxicología Clínica Colombiana.

Y en Latinoamérica una de las nuevas drogas silenciosas que está reemplazando a la burundanga es el GHB.

Su denominación científica es ácido Gamma-hidroxibutirato, un nombre tan complejo como difícil resulta detectarlo. Tiene usos médicos en el tratamiento de la dependencia al alcohol, pero sus usos ilegales son frecuentes y más célebres.


Erróneamente la llaman éxtasis líquido porque su primer síntoma es la euforia.

"Es un ácido que no es complicado de sintetizar y algunos delincuentes la preparan hasta con removedor de pintura", dice el toxicólogo mexicano Carlos Díaz.

El GHB no tiene olor ni color y basta con mezclar dos o tres gotas en la bebida de la víctima para que ésta quede a disposición del agresor.

Le sucedió a Andrea, en Perú. Siempre fue tímida, pero lo último que recuerda de la noche en que abusaron de ella es que se animó a bailar sobre la barra de una discoteca en un balneario al sur de Lima. Estaba irreconocible.

Había tomado una copa que le invitaron dos jóvenes y se sorprendió a sí misma besando a uno de ellos. Después los acompañó al estacionamiento. Cree que su auto era de color gris, pero no está segura.

El Centro de Información para la Educación y el Abuso de Drogas de Perú (Cedro) alertó que durante el último verano la venta de GHB se hizo común en las playas de Lima.


Milton Rojas, representante de esa institución, explica que en ese país las drogas sintéticas han bajado de precio y jóvenes que antes no las compraban ahora lo hacen. Cuando se trata de GHB normalmente la piden como "viola fácil".

En comunicación con BBC Mundo, representantes de la Organización Mundial de la Salud señalaron que los controles internacionales para el comercio de GHB son mínimos.

Para esta institución, ni siquiera el uso legal de esta droga se justifica porque existen medicamentos más seguros para tratar las mismas enfermedades.

Violaciones sin registro

Los dramas de Cristina y Andrea son aún invisibles.

En América Latina y España es significativa la ausencia de observatorios especializados en abusos sexuales que involucran fármacos. Ni los expertos consultados ni tampoco la Oficina de las Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito (UNODC) pueden dar estadísticas precisas.


"Es arriesgado dar una cifra exacta porque no las hay. Analizamos ocho o nueve denuncias a la semana (...) eso no me lo puede refutar nadie", dice Carlos Díaz, del laboratorio de química forense de la Ciudad de México.

"Creo incluso que estoy siendo prudente", agrega.


La poca información que existe en la región resulta incompleta o fragmentada y casi siempre depende de iniciativas ajenas a los gobiernos.

En Colombia el último informe se desarrolló en la Universidad Nacional tras reunir reportes del Grupo de Élite de Delitos Sexuales entre junio de 2013 y marzo de 2014. Sólo en Bogotá se denunciaron 184 agresiones sexuales de las cuales 53 fueron facilitadas por drogas. Casi la tercera parte.


Tener información exacta sobre estos casos resulta tan relevante para diseñar políticas públicas como lo puede ser un buen diagnóstico médico para curar a un enfermo.

"Estamos sólo viendo la punta del Icerberg", asegura Emilio Mencías, representante del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de España.

Según Mencías, una de cada cinco violaciones atendidas en los hospitales clínicos de Barcelona y Madrid involucra drogas. A falta de una autoridad nacional que lo haga, algunos centros de salud han optado por llevar sus propias estadísticas.

Las drogas invisibles

A diferencia de la mayoría de víctimas, Isabel despertó en su propia cama. No recordaba la fiesta a la que asistió en casa de unos amigos, en el barcelonés barrio de Gracia, pero pensó que era porque se había pasado de copas y nada más.


Pronto descubrió detalles en su habitación y en el baño que delataban que alguien había estado con ella. Su cuerpo también lo notaba. Cuando se atendió en un hospital le confirmaron que la habían violado pero las pruebas toxicológicas resultaron negativas.

"Mi primer consejo a una víctima cuando se sospecha que ha sido drogada es que vaya de inmediato a hacerse las pruebas médicas" dice la argentina Maria Elena Leuzzi, presidenta de la ONG Ayuda a Víctimas de Violación.

"Las evidencias desaparecen muy pronto", agrega.

La mayoría de "drogas de la violación" se eliminan del organismo en menos de 12 horas. Luego, la única manera de detectarlas es con un examen capilar que se realiza en centros especializados.

Este proceso es más largo, requiere la elaboración detallada de la historia clínica del paciente y en muchos casos la víctima debe de pagarla.


Aunque Isabel llegó al hospital a tiempo, no detectaron nada. El problema en España, como en diversos países de América Latina, es el protocolo médico.

"Normalmente se busca cocaína, cannabis, benzodiacepinas, alcohol y ya. No se busca más sustancias sicotrópicas porque el protocolo no lo exige", señala el toxicólogo mexicano Carlos Díaz.


El GHB y otras drogas muchas veces pasan inadvertidas bajo el radar de las pruebas médicas que son fundamentales en un proceso judicial por violación.

Según Pilar Acosta, vicepresidenta de la Asociación de Toxicología Clínica Colombiana, en su país los equipos y reactivos necesarios para detectar estas sustancias tampoco son comunes en los centros médicos.

"Hay un tema de costos, y además muchos delincuentes han aprendido y usan las drogas más difíciles de rastrear", advierte Acosta.


Sin una prueba médica que certifique que fue drogada y muchas veces sin ningún recuerdo del agresor, la violación suele ser el inicio de un drama judicial más largo y también doloroso.

El Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de España informa que sólo una de cada cinco mujeres que fueron narcotizadas para facilitar una agresión sexual se anima a denunciar el hecho.

Isabel fue de las que se atrevió y empezó un proceso legal interminable. Llegó a reconocer a su agresor a través del video de vigilancia del edificio en el que vivía, pero estas imágenes sólo muestran que ella ingresó de la mano de un desconocido.

El acusado asegura que la relación fue consentida. Para Isabel es muy difícil probar lo contrario.

"Nunca pierdas de vista tu copa"

Quizá éste es el consejo más común que escucha una adolescente que empieza a salir a sus primeras discotecas. No es una advertencia exagerada. Las "drogas de la violación" deben ser ingeridas para surtir efecto.

"Es un mito que con el simple contacto o roce uno pueda resultar drogado. Ninguna de estas sustancias actúa de esa manera", afirma el toxicólogo español Emilio Mencías.


La cantidad que se requiere para narcotizar a alguien suele ser tan baja y se diluye con tanta rapidez que no hacen falta más que unos pocos segundos para que el violador deslice la droga en una copa. Y en un ambiente de fiesta y alcohol, no es difícil un descuido.

En un intento por limitar el uso de diversos fármacos para cometer delitos sexuales la ONU recomendó a la industria química desarrollar medidas de seguridad con colorantes y sabores de manera que la víctima pueda darse cuenta. Esta sigue siendo aún una recomendación.

Desde que diversos medios comenzaron a denunciar el creciente uso de "drogas de la violación" y sus consecuencias, la mexicana Laura Martinez, presidenta de ADIVAC, empezó a contestar un tipo de llamadas telefónicas que nunca antes había recibido.

Son mujeres que le cuentan sobre una noche, meses o años atrás, que resulta confusa en sus memorias, y que siempre sintieron que algo no anduvo bien. Despúes de unos segundos le dicen con una convicción que les pesa:

"Hoy estoy segura que aquella vez fui violada".
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